1. —  Hey…

    —  …

    —  Es interesante saber qué hace 3 años atrás no estaba siquiera al tanto de tu existencia.

    —  …

    —  Hmm. Bueno, y ahora, es como si supiera exáctamente el tipo de comentario qué viene después del mío.

    —  Yo sólo quiero desaparecer…

    —  Lo sé, y creeme que yo también. Si no tuvieramos que lidiar con ésta responsabilidad, al chile que me hubiera gustado haberme ido cuando pude.

    —  Es tan idiota todo ésto.

    —  No tuvimos opción, o eran ellos o eramos nosotros. De todos modos, alguno tenía que ceder. No vale la pena ya seguir pensando en esas cosas ¿De acuerdo?

    —  La muerte es cosa de todos los días…

    —  …

    —  Haberlos visto morir de esa forma sólo me ha hecho meditar todos los días en esas miradas sin futuro. ¿No tuviste chance de verlos, verdad? Yo estuve tirado junto a ellos, mientras esos hijos de puta nos querían desplomar la cabeza. Fue muy intenso. ¿Y ahora? ¿Vamos a seguir obedeciendo a éstos desgraciados por seguir viviendo? Me reúso. Mañana mismo o escapo o me mato.

    —  ¡IDIOTA! ¡No hable así! Que morir no es la meta… es el fin… Vea. Mañana después del desayuno lo veo atrás de las duchas. No diga nada, pero he estado observando a algunos de los de Gonzáles y estoy segura que los he visto escaparse por una especie de guarida subterránea.

    —   ¡¿Cómo cómo?!

    — ¡Shhh! Sí… y ya entré. Bueno, me asomé.

    —   ¡¿Y qué es?!

    —  No estoy segura. Es un riesgo, pero sospecho que de todas formas, vamos a morir acá.

  2. Puntual

    Puntual

  3. Mejor dejarle escapar. Mejor perder el rabo del ojo. Destapar la pandora. Asimilarlo.

    No más eso de esconder las extrañas entrañas, en el vagón obscuro de la mirada obtusa, la mirada necia. 

    Basta ya de armar violencias dónde no son. De todas formas, nunca dejamos de mentirnos.

    Por si las moscas, anoche vi una morpho en la cocina.

  4. Luz de Luna

  5. Playa Barrigona, Guanacaste

    Playa Barrigona, Guanacaste

  6. Cementerio de Playa Guiones, Guanacaste

  7. Seco sequísimo

    Camino de Barco Quebrado a Nosara, Guanacaste.

  8. Seguí las señales y letreros que me llevaron a aquella conocida sala rústica. Siempre que entro allí, me encuentro sentado tres veces al mismo tiempo, en la misma sala, con el mismo escenario. Pero no siempre pasa lo mismo. Les cuento:

    Es una sala dividida en cuatro secciones bien definidas, cada una con un color distinto que se mezclan sutilmente. Cuatro paredes, cuatro colores. El techo está cuidadosamente conformado por un mosaico bicromático que parece cambiar de patrón cuando uno deja de verlo. Olor a café recién hecho y de fondo un ligero jazz que apenas se escucha. 

    Sobre el techo sucedía lo increíblemente. Pude ver inconscientemente el perfil cúbico de un hombre que mantenía la mirada fija hacia el oeste. Estaba siendo formado por el mismo mosaico rectangular que le daba vida al techo. Claramente las piezas que lo componían eran de un color más claro, lo que llamaba la atención y se mostraba su obvia y abstracta forma antropomorfa. Quise saludarlo con la mano. 

    Entro a la sala y hay silencio. Siempre me pasa que soy la persona que inicia una conversación y cuando dije la primera palabra, aconteció algo incomodísimo:

    Los demás individuos –que parecen ser copias inexactas de mi mismo– empezaron a hablar todos a la vez. Hablaban sin detenerse. Aumentando el volumen de sus voces y la extensión de las palabras. La conversación se tornó cada vez más y más bulliciosa. Van y vienen y venían temas necios. Todos hablan sin dejar al otro terminar. 

    Al final es tal el estruendo que la sala parece arrugarse de la incomodidad. La misma, con mucha precisión, va absorbiendo la energía de los individuos hasta secarlos y desaparecerlos. A continuación entra éste hermoso silencio matutino que refresca y acaricia el lugar. 

    Quedo sólo en la sala hasta que recordé al hombre del techo. Siento que se mueve y aunque no le noté pupilas, veo que su mirada se dirige hacia mi. Miro de vuelta y lo escucho decir la misma oración que una y otra vez me ha hecho cambiar de escena inmediatamente:

    – “Deber de tomar té en cuenta si no se desaparece”

  9. Manzanillo, Limón

    Manzanillo, Limón

  10. Parque Francia, Barrio Escalante

    Parque Francia, Barrio Escalante

  11. Aristolochia grandiflora Aristolochia grandiflora, o Pelican Flower, es una especie de enredadera de hoja caduca con flores enormes que emiten un olor desagradable para los seres humanos, pero muy atractivo para los insectos.
(wiki)

    Aristolochia grandiflora

    Aristolochia grandiflora, o Pelican Flower, es una especie de enredadera de hoja caduca con flores enormes que emiten un olor desagradable para los seres humanos, pero muy atractivo para los insectos.

    (wiki)

Next

arepera

Paper theme built by Thomas